Una cadena se rompe por el eslabón más débil. En muchos esquemas de seguridad este eslabón corresponde al sistema de contraseñas. Un usuario perezoso, con falta de atención, con falta de experiencia y con falta de información es una fuente de vulnerabilidades que puede dar enormes facilidades a un intruso.
La selección de una contraseña adecuada no es un proceso simple. Se requiere aplicar suficiente esfuerzo, tiempo y habilidad para ello. Aunque no existe la contraseña perfecta, presentamos algunas sugerencias para seleccionar una.
Una buena contraseña debe ser difícil de adivinar, pero fácil de recordar. Una de las estrategias más frecuentemente utilizadas es el uso de frases generadoras.
Por ejemplo, si utilizamos la primera letra de cada palabra en la frase "El respeto al derecho ajeno es la paz" tenemos:
Eradaelp
Como esta contraseña no tiene suficientes caracteres diferentes, podemos cambiar algunos de ellos:
Erad@*1p
Esta última contraseña contiene caracteres que no se repiten de los cuatro conjuntos mencionados arriba, es difícil de adivinar pero aún es fácil de recordar.
Otro ejemplo: "Ana Belén nació el 27 de julio de 1999". Considerando solamente palabras de más de dos letras, y abreviando el año tenemos:
ABn27j'99